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Qué es el Visual Thinking y cómo aplicarlo en el aula

Gracias al Visual Thinking es posible presentar el contenido de estudio de una forma visual, atractiva y simplificada a través de mapas visuales o dibujos, lo que aumenta el interés y la atención del alumnado. Además, esta técnica es compatible con cualquier metodología.

¿Qué es?

El Visual Thinking (o pensamiento visual, en español) es una técnica de dibujo que sirve como herramienta para ordenar y organizar ideas, contenidos o acontecimientos, transformándolos en dibujos o mapas visuales con ilustraciones. Aplicado al entorno educativo, tiene capacidad para enriquecer cualquier metodología de aprendizaje, tanto las activas como las más tradicionales, ya que el dibujo es una herramienta de comunicación universal.

“Es una técnica en la que el dibujo se entiende como representación visual, no como destreza artística. Lo realmente importante es disponer de recursos para poder visualizar una idea, un concepto o una conversación”, explica Elena Uriza, experta en Visual Thinking.

Oportunidades en el aula

Esta técnica resulta útil para cualquiera que quiera transmitir un mensaje de una forma más clara y, de hecho, se utiliza a menudo en las empresas para la comunicación interna o campañas de marketing. Pero también tiene gran potencial en el entorno educativo, donde supone una ventaja doble. Por un lado, se presenta el contenido de estudio de una forma atractiva, por lo que aumenta el interés y la atención del alumnado para descifrar su significado. Y, por otro, al hacer ellos mismos sus representaciones gráficas del contenido, se inicia un proceso de aprendizaje más lento pero más eficaz. Esto se debe a que al traducir un contenido textual al dibujo o viceversa son imprescindibles habilidades como el filtrado, la gestión y la organización espacial de los contenidos que se deben aprender.

Clara Cordero, fundadora de Agora Abierta, explica en su blog cómo en el pensamiento visual la memoria juega un papel fundamental cuando se está procesando la información de un mapa visual, ya que sufre una transformación: “Desde una memoria sensorial hasta una memoria a largo plazo donde se han ido tejiendo contenidos informacionales que nos permiten relacionar y conectar información”.

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Otro beneficio del Visual Thinking es que, al ser una técnica que no precisa de tecnología ni otros recursos (más allá de rotuladores o bolígrafos de colores), se puede adaptar a todas las edades y temáticas. Es decir, un mapa visual vale tanto para mostrar un itinerario discursivo de un docente en una clase magistral, como para que el alumnado represente, por ejemplo, los acontecimientos en una novela que está leyendo para recordarla mejor y poder llevar a cabo un análisis más profundo de la obra después.

Además, del Visual Thinking nace el ‘Video Scribing’, que viene a ser lo mismo, pero en un formato animado en vídeo y que permite añadir música y efectos sonoros para enriquecer el contenido.

Aplicación

Se trata de una técnica que está cada vez más presente en las aulas. Para que los alumnos aprendiesen a utilizar esta técnica, por ejemplo, en el CEIP Catalina de Palacios (Toledo), Noemí Vico e Inés Hita hicieron un taller de Visual Thinking con los niños del último ciclo de Primaria en el que descubrieron trucos para dibujar caras, maneras de resaltar textos y tipos de viñetas y flechas, entre otros.

Algunos profesores también deciden combinarla con el uso de otras herramientas digitales, como es el caso de la profesora de Literatura Alicia Romero López, que decidió abrir un perfil en la red social Instagram (@elhuertoliterario) para ayudar a sus alumnos de 3º de ESO a comprender contenidos relacionados con la historia de la Literatura. En sus posts, que sube de forma periódica, condensa las características de la materia en pequeños dibujos para sorprender a sus estudiantes. En ocasiones, comparte el contenido antes de dar la lección, para que ellos mismos intenten descifrar los mapas visuales y poder hacer preguntas en clase, haciendo la sesión más interactiva.

Esta técnica también sirve para el contenido numérico. Un ejemplo es el de la profesora de Matemáticas Angustias Ortega, que enseña a sus estudiantes de 1º y 2º de ESO en el Colegio Santa Magdalena Sofía (Palma de Mallorca) a dibujar tanto los conceptos matemáticos como los procesos a poner en marcha en la resolución de problemas. En este caso, la docente decidió que los mapas visuales de los alumnos fuesen evaluables y que los mismos alumnos pudieran consultarlos durante los exámenes.

Por otro lado, en la comunidad educativa también ha nacido un proyecto colaborativo llamado ‘No me cuentes historias… ¡dibújamelas!’ que trata de reunir a maestros, profesores y educadores interesados en utilizar el dibujo como herramienta para diseñar, elaborar y compartir narrativas visuales combinando palabras e imágenes. En su blog se encuentra una multitud de ideas y pueden compartir sus experiencias con el hashtag #dibújamelas.