Píldoras de aprendizaje: qué son y cómo aplicarlas

Píldoras de aprendizaje: qué son y cómo aplicarlas

Las píldoras de aprendizaje son un método de aprendizaje que se caracteriza por su brevedad: son tareas o propuestas de no más de 20 minutos de duración que, además, deben ser accesibles desde cualquier dispositivo (tanto ordenadores como tablets o smartphones) y desde un entorno más allá del aula. Algunos ejemplos son vídeos breves, podcasts, audios, GIFs, preguntas de juegos de mesa o, incluso, hilos de Twitter. Todas ellas reúnen estas características y sirven para aplicar en clase el microlearning o microaprendizaje, que estructura los contenidos en estas pequeñas dosis que los alumnos pueden ‘masticar’, trabajar y aprender de forma activa y consciente.

Oportunidades en el aula

Las píldoras de aprendizaje se presentan en una gran variedad de formatos y la interconexión que se establece entre ellas ofrece múltiples oportunidades para el aula. Por un lado, permite consumir contenidos educativos prácticamente a la carta y, por tanto, los estudiantes gestionan sus propios tiempos así como los niveles de comprensión, mejorando así su capacidad de asimilación y atención.

En teoría, es posible emplearlas en cualquier nivel educativo y asignatura aunque, en el caso de las etapas inferiores, los docentes han de sopesar factores como el grado de autonomía y madurez de los alumnos y también tener en cuenta la dificultad a la hora de presentar y diseñar estos contenidos ‘micro’ porque de ello depende su éxito o fracaso en el aula. Para que ofrezca una experiencia de aprendizaje eficaz, es recomendable establecer de antemano para qué se va a diseñar, para quién y qué contenidos se quieren incluir.

De hecho, no siempre tienen que ser diseñados por los docentes: en ocasiones son los mismos estudiantes los encargados de elaborar diferentes formatos para luego compartirlos con el resto de sus compañeros. Esto hace que el alumnado realice un aprendizaje activo y consciente, y como consecuencia, asimile los contenidos de forma natural y más rápida.

Aunque es posible recurrir a estas pequeñas dosis de información en cualquier ocasión, hay quienes sugieren que existen ciertos momentos más recomendables para usarlas en el aula. Por ejemplo, al principio o al final de la clase, porque ayudan a romper el hielo de los primeros minutos o a asentar algún contenido tratado durante la sesión (o en alguna clase anterior).

Aplicación

Como se ha explicado, este tipo de aprendizaje es adaptable a todos los niveles educativos, pero resulta especialmente útil en Educación Superior. Por ejemplo, Rafael Conde, director del Grado de Artes Digitales de la Universidad Camilo José Cela, aplica experiencias con píldoras de aprendizaje desde hace varios años. Empieza dedicando diez minutos de sus clases a leer un capítulo de una lectura relacionada con la materia que estudian para que, posteriormente, uno de los estudiantes realice una presentación de menos de diez minutos sobre el capítulo leído. Al terminar el semestre, reparte todos los resúmenes entre todos los alumnos y ha comprobado que recuerdan mucho más el libro y los conceptos principales.

En secundaria también son eficaces estas actividades. El profesor José Barros, del IES Ana María Matute (Velilla de San Antonio) comienza sus clases con una ronda de preguntas al estilo ‘Trivial Pursuit’ sobre el temario dado el día anterior. “Los estudiantes vienen motivados a clase y quieren demostrar que han aprendido. Además, sirve para ‘calmar’ al grupo antes de seguir con la materia y mejora su concentración”, asegura.

Otro formato de ‘píldoras’ es el que ofrece la red social TikTok, muy popular entre los adolescentes. Aquí varios docentes se animan a impartir ‘miniclases’ en vídeos de menos de 60 segundos. Es el caso de un profesor de inglés ‘LetsSpeakEnglish’, de uno de Lengua en su perfil ‘Blog de Lengua’ o de un profesor de arte en ‘art.cres’.

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