“En las escuelas del siglo XXI el espacio también educa”

“En las escuelas del siglo XXI el espacio también educa”

En el tercero de los encuentros InspiraTICs se abordó la cuestión de cómo la escuela se puede convertir en un lugar diferente para generar aprendizaje.

“En las escuelas del siglo XXI el espacio también educa”, comenta María Castro, directora de la Escuela Santa Ana, ubicada en Pedrezuela, en entorno rural. La educadora entiende que resulta complicado hablar de autonomía, flexibilidad, inclusión, emociones, inteligencias múltiples o metodologías activas y “seguir con espacios grises y mesas individuales”.

En este centro se diseñaron huertos exteriores y los alumnos recogían las hortalizas y preparaban desayunos saludables. También se han vendido productos para costear las excursiones de fin de curso para todos los alumnos. Castro nos relataba cómo fue el arranque en su escuela, rediseñaron el espacio definiendo cada uno de ellos por su funcionalidad: “hay espacios orientados a reflexionar, pensar, trabajar en grupo, resolver conflictos, estar en calma o facilitar el contacto con la naturaleza o el entorno próximo”.

Para Siro López, conductor del evento, las mayores resistencias están en el primer paso. López cree que lo que conocemos hoy sobre el aprendizaje nos permite corregir esa trayectoria heredada de “escuelas fábrica” y recordó que las grandes corporaciones tecnológicas lo primero que hacen al aterrizar en una nueva ubicación es transformar el espacio. También puso sobre la mesa cuestiones acerca de cómo se inició la transformación, en qué medida afectó la pandemia o qué referencias se tomaron en estas escuelas.

En el caso del CPB Santa Ana se fue modificando la biblioteca, las aulas, el hall de infantil o el de primaria, pero también se creó el aula del futuro, un proyecto que se estuvo planificando durante meses. Con la pandemia se crearon aulas exteriores, y se diseñaron maletas manipulativas para los más pequeños. La sala COVID se planteó como una aventura espacial, ya que había que ir con elementos de protección y aislar a los pequeños hasta que fueran recogidos por sus familias.

En el caso de la escuela IDEO, un colegio privado en Madrid, su director, José Canales, comenta que primero se crearon unas comisiones. En ellas participaron arquitectos, técnicos, y toda la comunidad. El germen está en el proceso humanista que está en la base de su ideario como centro, y para deconstruir los patios y crearlos de nuevo se apoyaron en las asignaturas de tecnología, como proyecto transversal, y diseñaron sus propios espacios de juego y aprendizaje.

En ambos centros, el arte y la creatividad sirvieron de puente, pues en Santa Ana se ayudaron de Leo Donoso, padre y artista, quien participó en las zonas exteriores, y nos recuerda que “…todo lo que está cuidado produce un impacto en la gente”. Y es que, como recordó Siro López, “la chapuza no educa”, se trata de despertar la sensibilidad. Desde la escuela IDEO, Ana Mangas, artista y profesora de Bachillerato, explica que “el hecho de jugar con una parte antigua, junto a la moderna que hemos recreado, nos potencia la observación”.

José Canales cuenta que en su centro el ADN es ser una escuela participativa y para conseguirlo se organizan muchas acciones durante toda la jornada lectiva. Al terminar “las familias nos inundan” porque pueden seguir participando. Ana Mangas nos habla también de esa participación: “no concibo la escuela sin la familia y el entorno, no sólo somos nosotros los que educamos”.

Como cierre Ángel Pérez Pueyo y Chema Lázaro, hacen también su balance. El primero recuerda que no hace falta dinero sino las ganas de querer hacerlo e, indica, “el arte entra por todos los espacios posibles”. Y Lázaro cree que detrás de estos cambios están grandes personas, que lideran y son creativos: “cuando cambiamos y usamos el espacio la escuela cobra vida, se convierte en un espacio poroso, lo que ocurre dentro sale hacia el contexto”.

Al término del encuentro digital los participantes pudieron conversar con los propios relatores del evento en un espacio virtual diseñado para la ocasión. Algunos preguntan acerca de si los directores tenían formación previa en arte o diseño, otros de cómo fue la organización durante la pandemia, otros sobre las aulas socráticas de IDEO, bajo los árboles... Respecto a la adaptación de los centros, María Castro explicó cómo aprovecharon los amplios pasillos y espacios comunes del colegio para ampliar las aulas, que eran más reducidas.

Aquí puedes ver el vídeo del evento:

Y en este la aplicación práctica en ambos centros educativos: